lunes, 2 de marzo de 2020

La palabra

Quiero volver a la palabra donde todo es posible y nada existe, excepto en sonoros susurros, en las tildes y acentos de poemas palabras y palabras poemas. Quiero volver a la palabra. Volver a la poesía donde se desdibujan las letras redondas, los perfiles oscuros, las siluetas filosas, las angulosas, las puntiagudas y tiernas líneas de las emes. Quiero instalarme en los recovecos carnosos de las palabras, una y otra vez y otra y otra hasta la eternidad y poseerlas, tocando el verbo, los plurales, estrujando las inflexiones que en fuga llevan breves relatos en sus crestas. Y si en la eternidad existieran palabras, en una conjunción perfecta de lengua y lápiz, de bolígrafo y verso, de estrofas, pediré a gritos las querencias que ya no tengo, que perdí hace un milenio entre las oraciones afiladas y las frases varoniles de aquel poema.

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